De sandías, sonrisas y lugares que ya no existen

Cuando crezcas ya no existirá ese huerto en el que brincas de sandía en sandía, porque quien las cuida ya no estará. Cuando crezcas sabrás que no solo desaparecen las personas, también lo hacen los lugares. Cuando crezcas, tampoco te harán fotos para dejar constancia del gran tamaño de una sandía, porque con treinta y ocho años nadie te pedirá que te sientes junto a una fruta y sonrías…(o sí, no sé).

Cuando crezcas leerás una frase de Wislawa Szymborska que dice que las cosas que no se saben son las que convierten la vida en algo fascinante y al leerla recordarás que aquel verano del 90, por suerte, no tenías ni idea de nada.

Y cuando crezcas, sabrás que lo que sí intuías cuando posabas para aquella foto es a lo que se refería Szymborska con esa frase. Y por eso sonreías así. Por eso tú siempre sonreías así (no solo cuando posabas junto a sandías gigantes) porque, además, la vida, entonces, te lo ponía fácil. Y aunque ahora ya no lo sea tanto (fácil, la vida), por suerte sigues sin saber apenas nada.

Cuando crezcas sabrás que Wislawa tenía razón, la vida es fascinante.
Fascinante.

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